Etiquetas

,

Diversas ciudades de Colombia, 6 de abril de 2013

Uno de los slogans principales de la marcha

Uno de los slogans principales de la marcha

Se volvió a realizar en Colombia la marcha de las putas, una protesta que desde las personas organizadoras busca visibilizar el uso del comportamiento sexual como justificación de la violencia contra las mujeres. Y es que dice Candela Mar, la cara oficial de la marcha, que la gran mayoría de violadores justifican su acto diciendo que su victima era una puta, algo así como que algunas mujeres buscan o merecen ser atacadas sexual, simbólica o físicamente por su comportamiento sexual.

La cuestión es que en una sociedad patriarcal con una fuerte base moral judeocristiana, el uso libre del cuerpo por parte de las mujeres es algo inaceptable. Este uso no se limita al comportamiento sexual, o concretamente de las partes que han venido a denominarse genitales. La etiqueta de puta también es empleada para atacar o demeritar mujeres y chicas que se visten de cierta manera, que expresan gustos sexuales -e.g., decir que alguna persona le parece atractiva, manifestar que tuvo alguna experiencia sexual, así sea nimia como un beso-. Frente a todo esto se protesto en la marcha.

Lo que el patriarcado quiere decir y controlar con la palabra puta

En la civilización patriarcal moderna, puta nunca ha significado únicamente mujer que cobra por servicios sexuales.

Habitamos en el lenguaje y por lo tanto, el uso de este nunca es inocente. Puta es una palabra con una amplia carga que no soló legitima ciertas formas de violencia contra las mujeres y chicas, sino que también evidencia la dominación y negación de un grupo humano a otro. Precisamente, puta no tiene realmente un equivalente masculino. La palabra puto no denota lo mismo o tiene la misma carga. Además, poco se usa, y de hacerlo tiene menos sentidos que su contraparte femenina.

Puta como insulto. ¿Por qué las putas de ocupación  son malas personas o malas educadoras?

Puta como insulto. ¿Por qué las putas de ocupación son malas personas o malas educadoras?

Los insultos muestran el capital simbólico que se le asignan a diferentes categorías y entidades que se denotan con ellas. Puta claramente ha sido un insulto considerado de los peores. Pero esto no sólo muestra la condena de la libertad de las mujeres y chicas -ya mencioné que su sentido no es únicamente sexual-, sino el rango de inferioridad que se le da a las mujeres -y si ejercen su libertad, peor-. Por ejemplo, de lo peor que se le puede decir a un hombre es nena, niña, mostrando cómo los seres humanos que se denotan hegemónicamente como mujeres están en un escalafón menor en la jerarquía moderna. Pero a las mujeres también se les insulta al decirles perras, pues los seres animales no humanos están en un rango aún inferior. Y por eso me parece poético, por decirlo de alguna manera, que en la marcha hubieran hecho presencia algunas perras.

Las perras en la marcha de las putas

Las perras en la marcha de las putas

Con esto volvemos al uso  canónico de la palabra puta. Debe haber una discusión amplia sobre la sexualidad de las mujeres, el uso que ellas hacen de esta y la sexualidad en general, pues éste ha sido uno de los campos de la vida humana que más se ha controlado en la historia de Occidente. Se habla de objetificación de las mujeres cuando su cuerpo se torna en objeto de deseo, y por eso en la marcha estuvieron personas que se oponían a prácticas como la pornografía.

Pendón antipornografía de las Brigadas Antimperialistas

Pendón antipornografía de las Brigadas Antimperialistas

Personalmente encuentro esto algo problemático que evidencia más bien esa perpetuación del marxismo de la moral judeocristiana y su derivado filosófico de desprecio por lo corporal -y eso que se autodeniminan materialistas- y sobrevaloración de lo mental, que básicamente tiende a ser lo racional -la emoción es algo más mundano para esta tradición, y por lo tanto despreciable o por lo menos no confiable-. Las putas -que cobran-, las actrices o modelos porno, las bailarinas -no son equivalentes, o no lo tienen que ser, como se ve en Estados Unidos- fueron las grandes austentes de esta marcha y son quienes más tienen que hablar frente a este aspecto.

Ideas como la expresada en el pendón de las Brigadas Antimperialistas silencian la voz de las putas, actrices porno, strippers, negándoles la agencia y condenando su ocupación laboral. ¿El asunto es que son explotadas o que trabajan en estos sectores? Ahí está la diferencia entre lo político y lo moralista. Lo mismo sucede con las sustancias llamadas “drogas”, ¿el problema es el tipo de prácticas que han generado por su ilegalidad y rentabilidad o su consumo?¿hacen bien quienes no se involucran con putas? ¿Acaso los hombres que condendan al que recurre a sus servicios se relacionan con putas en el plano social, sentimental, o familiar? ¿La prostitución siempre es una relación no ética? ¿Las mujeres o las chicas no pueden recurrir a la prostitución sin reproducir el patriarcado y la explotación?

¿La sexualidad es un asunto moral?

¿La sexualidad es un asunto moral?

¿Cómo debe ser la sexualidad de esta sociedad y la individual? ¿Cómo debe ser nuestra actitud hacia ella? Son preguntas que se deben abordar en esta discusión y son las putas, las strippers y las actrices porno a quienes se les debe ceder la palabra en primer término. Posteriormente, podemos pasar a otras sexualidades marginales, como la gay o incluso la de chicas trans, pues me gustaría saber cómo encaja todo esto en esa condena a la pornografía como práctica de denigración y esclavización  de la mujer.

Anuncios