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Miércoles 28 de agosto de 2013, Armando Records, Bogotá

Little Boots

Little Boots

Si fuera a diferenciar por sensaciones la música electrónica del rock, diría que la primera busca capturar lo sublime mientras la segunda suele recurrir a emociones más primarias como la rabía, la frustación, la energía acumulada. Y es lo sublime precisamente lo que creo Little Boots logra capturar en varias de sus canciones.

Aunque Nocturnes, el nuevo álbum de Little Boots, no es tan bueno como Hands, seguía teniendo muchas ganas de ver a esta intérprete británica en vivo, y la verdad no tenía mucha esperanza de que viniera a Colombia. Por esto, para mí fue una gran sorpresa saber que Little Boots se iba a presentar en Bogotá en Armando Records el miércoles 28 de agosto, y mucho más saber que el precio de la boleta no era más que $30.000. Consideraba este precio exageradamente bajo para un acto de la talla de Little Boots,  la cual sigo considerando uno de los mejores de electropop en la actualidad.

Con una gran espectativa fui a este concierto y me encontré con una puesta en escena sencilla, que contaba más con programación y computadores que sintetizadores y teclados. En este línea también estaba el concepto de la puesta en escena: la música de Little Boots se movió continuamente con versiones que parecían mezclas de sus temas originales, simulando una especie de set de DJ. Esto lo encontré bastante llamativo, pues hacía de la presentación de este acto algo distinto a lo que uno encuentra en estudio, dándole así un valor adicional a la experiencia en vivo. La selección de los temas fue organizada de manera tal que los cortes más disco o house ochentero de Nocturnes marcaron el ánimo en buena parte del concierto, algo que se vio reforzado con una especie de “mezcla” de I Feel Love, el clásico de Donna Summer, que interpretó Little Boots.

Little Boots en vivo: Victoria Hesketh acompañada de otros dos músicos.

Little Boots en vivo: Victoria Hesketh acompañada de otros dos músicos.

Acompañada de dos programadores y con una imágenes visuales proyectadas en tres televisores, la propuesta visual de Little Boots fue sencilla, sin buscar generar esa sensación sublime que producen muchas de sus canciones. No obstante, la propuesta de la interpretación musical fue muy buena y la voz de Little Boots en vivo es genial. Definitivamente ella es una muy buena vocalista. En suma, la presentación que trajó esta intérprete a Bogotá fue sencilla pero de calidad. Sin embargo, el concierto estuvo lejos de ser maravilloso o sublime y de ahí llenar las expectativas que tenía, y esto fue primordialmente por el sonido.

A pesar del montaje como set de DJ y la gran voz de Little Boots, el sonido en Armando Records estuvo muy malo. En casi la primera mitad del concierto, el sonido estuvo bajo y los brillos sólo se sintieron por primera vez y solo para entrar y salir, cuando Little Boots interpretó Motorway, algo así como en la mitad o en el segundo tercio del concierto. Esto por supuesto mató todo ánimo y me dejó esperando a una futura venida de Little Boots en Bogotá para poder apreciar de lleno su propuesta en vivo y tal vez ver si es capaz de producir en uno en concierto lo que produce en estudio, es decir, aquello que por no tener una palabra mejor lo llamo lo sublime.